Recuerdo con mucho entusiasmo aquella reunión que sostuvimos con los representantes de Startup Chile en Perú. Fue una oportunidad única para conocer de primera mano cómo uno de los ecosistemas de emprendimiento más reconocidos de Latinoamérica opera y, sobre todo, cómo los países hermanos están invirtiendo en innovación. Startup Chile, impulsado por la agencia de desarrollo CORFO, no es solo un programa de aceleración; es una plataforma que ha logrado atraer a miles de emprendedores de más de 85 países, generando inversiones por más de 1.400 millones de dólares. Escuchar a sus representantes explicar la magnitud de este impacto me hizo reflexionar sobre el enorme potencial que tenemos en la región cuando se apuesta decididamente por el talento y la tecnología.
Durante la conversación, los representantes nos detallaron cómo funcionan las inversiones que realizan. Nos explicaron que el programa ofrece co-financiamiento que puede llegar hasta los 75 millones de pesos chilenos, lo que equivale aproximadamente a 100 mil dólares, sin que los emprendedores tengan que ceder acciones de su empresa. Este modelo de financiamiento sin dilución es uno de los grandes atractivos, porque permite a los fundadores mantener el control total de sus startups mientras reciben el capital necesario para crecer. Además del apoyo económico, nos contaron que los seleccionados acceden a mentorías especializadas, espacios de coworking gratuitos y conexiones directas con inversionistas y actores clave del ecosistema de innovación. Me quedó claro que Startup Chile no solo inyecta dinero, sino que abre puertas y genera un entorno propicio para que los emprendimientos escalen a nivel global.
Otro aspecto que me llamó poderosamente la atención fue el compromiso de Startup Chile con los emprendedores peruanos. Nos comentaron que, desde 2012, han invertido directamente no menos de 400 mil dólares en más de 10 startups lideradas por peruanos, y que su programa ha servido de inspiración para la creación de iniciativas similares en el Perú, como el programa Startup Peru. De hecho, en la reunión conocimos casos de emprendedores peruanos que han sido seleccionados en sus distintas convocatorias, como Melissa Amado, CEO de Genius Mining AI, quien fue elegida para la cohorte 2026, o Arturo Barrera Seminario, cofundador de Califica, que también formó parte del programa. Escuchar estas historias me llenó de orgullo y me hizo ver que el talento peruano tiene un lugar destacado en el ecosistema chileno.
Por supuesto, no podíamos dejar de preguntar sobre cómo postular y cuáles son los requisitos. Los representantes fueron muy claros y nos explicaron que el programa está abierto a emprendedores de cualquier país. Los requisitos incluyen ser persona natural mayor de 18 años, chilena o extranjera, y ser fundador o titular de un proyecto global que utilice a Chile como plataforma. También mencionaron la opción de postular como persona jurídica, siempre que la empresa tenga fines de lucro, esté constituida en Chile y no tenga más de 12 meses de iniciación de actividades ante el Servicio de Impuestos Internos. Nos indicaron que el proceso de postulación se realiza a través de la plataforma charly.io, donde se debe presentar un video pitch de 2 minutos, un formulario online y una descripción detallada del negocio. También nos advirtieron que la tasa de aceptación es bastante competitiva, rondando entre el 5% y el 10%, por lo que es fundamental preparar una postulación sólida que demuestre el potencial de la startup, su alineamiento con el programa y el impacto que se generará en Chile.
La reunión fue, sin duda, una experiencia enriquecedora que me permitió ampliar mi visión sobre las oportunidades que existen más allá de nuestras fronteras. Me fui con la certeza de que el ecosistema emprendedor latinoamericano está más vivo que nunca y que iniciativas como Startup Chile son un faro que ilumina el camino para todos los que soñamos con construir empresas de clase mundial. Agradezco profundamente a los representantes por su tiempo y generosidad al compartir su conocimiento, y me quedó la tarea de seguir explorando estas alternativas para llevar mis proyectos al siguiente nivel, convencido de que la colaboración entre países hermanos es la clave para impulsar la innovación en la región.

